Cuidar de la naturaleza y de sus especies está en mano de todos. Como ya hemos visto el coleccionismo puede llegar a ser tremendamente dañino para el medio natural, pero solo puede. El que lo sea o nó es nuestra responsabilidad. No quiero decir con ello que no sea posible hacer una colección sin dañar al medio. Los coleccionistas de conchas tenemos la inmensa fortuna de que los moluscos dejan de necesitar sus conchas cuando mueren. Se trata por tanto de aprovechar ese material que queda en el medio y que de todas formas terminaría por descomponerse.
A continuación os propongo una serie de pequeños consejillos, todos sencillos, para que vuestra actividad como coleccionistas de conchas sea compatible con la salvaguarda de la biodiversidad, o como está tan de moda ahora decir, sea lo más sostenible posible:
Dejar cada cosa en el lugar donde ha sido encontrada; volver a colocar en su sitio piedras grandes y pequeñas, así como la vegetación que se haya desplazado; tapar los agujeros que se hayan hecho y las guaridas en las que se haya mirado
Evitar la recolección de ejemplares vivos a toda costa, centrando la atención en conchas vacías. En caso contrario, coger un solo ejemplar de cada especie, o como máximo dos, para un eventual intercambio. Por supuesto, nunca coger vivas especies protegidas (incluidas en catálogos y libros rojos nacionales o regionales de especies amenazadas)
No retirar jamás por completo una especie de una determinada zona
No recoger ejemplares jóvenes que aún no se han reproducido.
Respetar las áreas de repoblación
No comprar ni intercambiar especies protegidas por el convenio CITES (Comercio Internacional de Especies Amenazadas), especialmente cuando el país exportador
suscribió dicho acuerdo.
En caso de contactar con algún coleccionista que te propone la posibilidad de mandarte especies protegidas (o incluidas en el CITES) porque las medidas de control aduanero son escasas o a través de cualquier otra artimaña (que siempre las hay), procura ser responsable y no dejarte cegar por el deseo ardiente de conseguir esas especies. Ya sé que cuesta decir que no a veces, pero piensa que somos muchos los coleccionistas en todo el mundo y que si todos nos comportamos de forma irresponsable......
Realizar un turismo responsable, y no contribuir al destrozo y contaminación de los hábitats costeros y de los fondos marinos
Recoger cada uno sus propios ejemplares, reduciendo en la medida de lo posible la compra, especialmente si las fuentes de suministro de esa compra son desconocidas o "sospechosas". En caso de llevar a cabo intercambios, tener suficientes garantías de que las fuentes que suministran esos ejemplares se rigen por este código ético
Coleccionar siempre con fines didácticos, es decir, que la colección tenga un objetivo pedagógico prioritario, hacer llegar el mundo natural a los demás, obviamente dentro del contexto de las normas éticas de comportamiento del buen coleccionista que se acaban de relacionar