CÓMO HACER UNA COLECCIÓN DE CONCHASmm
 
INTRODUCCIÓN: LA RECOGIDA
LA BIBLIOGRAFÍA
LA RED DE CONTACTOS
EL INTERCAMBIO
LA COMPRA-VENTA
LA LIMPIEZA
EL ETIQUETADO
LA EXHIBICIÓN Y LA CONSERVACIÓN

FOTOGRAFÏA TUS CONCHAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Para ver más fotos sobre el libro de arriba , haz click aquí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POLYMITAS CUBANOS

 

 

 

 

 

 

Básicamente disponemos de tres vías para obtener conchas que incluir en una colección:

  • la recogida "in situ"
  • el intercambio con otros coleccionistas
  • la compra en establecimientos y mayoristas especializados, algunos solo en conchas, pero a menudo, en material de diversos grupos zoológicos (si bien es posible que éstos también se ofrezcan para intercambio)

Según la mayoría de los coleccionistas que conozco, y por mí mismo, la primera de estas vías es la más gratificante, tanto por ser la más relajante como, principalmente, la menos costosa, siempre y cuando no decidamos irnos a recolectar a varios miles de kilómetros. Pero bueno, si hacemos viajes de esa envergadura es porque nos lo podemos permitir, no?. Desafortunadamente los que tenemos mucho trabajo, esposa e hijos, y somos ciertamente incomprendidos en nuestra pasión por coleccionar, lo tenemos difícil en eso de hacer escapadas de larga distancia para coger conchas, ya no por el dinero que pueda costar sino porque a ver cómo le explicas a tu señora que te vas a fundir las vacaciones en un país exótico de esos que están fuera de las rutas convencionales de los touroperadores para buscar conchas. Por lo menos en países como España eso es todavía ciencia ficción.

Muchos de los que nos iniciamos en esta aventura de coleccionar conchas lo hicimos tras pasear una mañanita por la playa con la cabeza gacha. Si esa noche hubo marea y todavía no habían llegado los turistas con las sombrillas, seguro que aparecieron conchas llamativas, que nunca uno había visto antes. Ni siquiera yo que tuve una asignatura en la carrera con visu de conchas de moluscos en prácticas había visto muchas de ellas. Cuando menos sus colores y formas resultaban atractivas.

Las mejores playas son aquellas que presentan fuertes mareas, y el mejor momento para encontrar los ejemplares menos comunes es tras periodos de tormenta. Como estarás pensando, para los que no tenemos la suerte de vivir en la costa, buscar conchas durante las vacaciones de verano es bastante desagradecido, la mar en calma, no hay tormentas... en fín, que se va a hacer. Desgraciadamente, las conchas recogidas en la playa suelen estar bastante deterioradas, y, a menos que se trate de ejemplares muy difíciles de localizar en perfecto estado, no suelen ser incluidas en las colecciones privadas. Algo que sí puede ser de gran interés en las playas es la recogida de detrito, que también puede llamarse cascajo. El cascajo es esa arena conchífera que abunda en determinadas playas; si nos acercamos un poquito a esa arena vemos que realmente está compuesta en una proporción importante por restos de conchas finamente trituradas. Este tipo de material es ideal para investigar bajo las lentes de una lupa binocular o un microscopio óptico (no es necesario un aumento excesivo) y separar gran diversidad de lo que se denominan micromoluscos (moluscos de tamaño inferior al milímetro o los pocos milímetros). Hay coleccionistas, los más pacientes a mi parecer, que se dedican exclusivamente al estudio de esos micromoluscos.

También se puede optar por la recogida de ejemplares vivos, algo que a mí personalmente no me gusta, y que si realizas, al menos hazlo considerando unas normas éticas básicas que te comento en el apartado "La ética del coleccionista". Si dispones de la posibilidad puedes recurrir a la recogida por inmersión, bien a pulmón libre, o con botella. En casi cualquier destino de vacaciones existen clubs y empresas que organizan cursillos de buceo; obtener el denominado "bautismo" del buceador no es complicado ni caro; solo hay que controlar un poco tus nervios y confiar en el profesional que contrates; éso sí, busca siempre expertos de contrastada experiencia. Por mi propia experiencia, desconfía mucho de los que realizan estas excursiones de buceo en países caribeños; a veces prima más el interés económico que la seguridad, y más te vale no sufrir un accidente a una profundidad considerable en uno de estos países que carecen de sistemas de traslado y asistencia médica urgente como los que hay en España. No pretendo alarmar a nadie, simplemente recordar que fuera de España las cosas son bastante diferentes. Pero quitando estas contadas excepciones es sin duda una experiencia segura y recomendable.

Otra forma de conseguir conchas de buena calidad es visitando los botes de pesca que arrivan tempranito a las playas en localidades costeras, o en las lonjas y mercados de pescado y marisco. A menudo, las conchas terminan en la basura porque muchas especies no tienen interés comercial. De esta manera, por pequeña que sea la oferta que le hagas al pescador de turno, siempre preferirá venderte esas conchas que tirarlas a la basura. A veces puedes sorprenderte con los ejemplares que sacan. Por otra parte, y ya desplazándonos a localidades de interior, el que más o el que menos tiene confianza con el pescadero o la pescadera del barrio y siempre se le puede pedir el favor de que nos guarde todas las conchas "raras" que reciba y que no tengan salida de cara al público. Si no podemos pasarnos por la pescadería muy a menudo, siempre está la táctica de decirle al pescadero o a la pescadera que guarde esas conchas en el congelador de turno para cuando podamos pasar; además, así no ostigamos mucho al comerciante; puede hartarse de tantas visititas y al final no guardarnos nada.

La recogida de caracoles en el campo puede parecer sencilla pero también tiene su truco. La mayoría de los caracoles terrestres y de agua dulce son calcícolas, es decir, viven en suelos o aguas con alto contenido en carbonatos (cálcico y magnésico). La cantidad de caracoles (tanto en densidad de especies como de ejemplares de una misma especie) desciende mucho en suelos ácidos no carbonatados (un caso típico es el de los pinares donde la descomposición de las acículas suele generar un pH bastante ácido en los primeros centímetros superficiales del suelo; esta acidez convierte a este tipo de ecosistemas en uno de los peores para muestrear moluscos continentales, especialmente si son pinares de repoblación no autóctonos). Una vez que se ha seleccionado la zona de muestreo hay que tener en cuenta que el hábitat típico de los moluscos terrestres suelen ser las grietas de paredes rocosas, los primeros centímetros del suelo superficial, sobre todo debajo de matorrales húmedos, y por último, los más pequeños suelen encontrarse debajo de las piedras y bajo la capa de hojarasca, cuando la hay. Solo unas pocas especies de muy pequeño tamaño pueden obtenerse tras tamizar suelo de mayor profundidad. Tampoco son muchas las especies arborícolas que se pueden encontrar en nuestras latitudes; estas últimas son más propias de zonas tropicales y subtropicales.

Se podría hablar el oro y el moro sobre bibliografía de moluscos. Existen infinidad de libros especializados en conchas, algunos a nivel de familias, otros particularizan en regiones geográficas, otros se especializan en conchas terrestres o marinas, etc, etc.

Sin embargo, como suelen ser caros y a veces difíciles de conseguir, sobre todo si vives en una ciudad pequeñita, mi mejor consejo es que te hagas con una pequeña colección de libros, no muchos pero que sean lo mejor posible. Además, hoy en día Internet te suministra prácticamente cualquier dato que necesites si sabes dónde buscarlo; aprovecha Internet y ahorrarás mucho tiempo, y lo que es más importante, mucho dinero.

A la izquierda podrás encontrar mis libros; las direcciones de Internet que más he utilizado para clasificar las especies de mi colección las podrás encontrar en la sección de enlaces. Igual te llama la atención el hecho de que mi biblioteca es bastante reducida (a menudo la mayoría de malacólogos atesoran decenas y decenas de libros), pero como ya te he dicho, en los más de 15 años que llevo coleccionando conchas me ha sobrado y bastado con esa bibliografía, contando últimamente por supuesto con la inestimable ayuda de Internet. Además, siempre puedes encontrar a algún experto que te eche una mano con el material más complicado. En este sentido, no puedo olvidarme de la ayuda que siempre me presta mi buen amigo Antonio Tarruella para clasificarme lo que me es imposible, bien porque se trate de una especie no recogida aún en bibliografía, o sobre todo porque sea de un área tan específica que apenas existen publicaciones que la recojan con fotografía. Gracias desde aquí a su inestimable ayuda.

Si pinchas sobre las fotografías de la izquierda, encontrarás una breve descripción de estas obras desde mi punto de vista.

Sin duda alguna la mejor forma de incrementar tu colección es hacerte de una red de contactos lo más amplia posible. Cuando se es principiante parece complicado darse a conocer en el mundo del intercambio. De hecho, se desconoce lo más básico, ésto es, los canales que utilizar para llegar a ser conocido fuera de la casa de uno mismo. Pues bien, aquí te muestro resumidamente cómo puedes mejorar tu agenda de contactos.

Las 2 primeras cuestiones que hay que tocar obligatoriamente son el aspecto informático y el conocimiento del inglés. Si no te quieres cerrar muchas puertas, te recomiendo que te familiarices con la navegación en Internet y con la utilización del correo electrónico, dos herramientas imprescindibles en los tiempos actuales para la comunicación entre coleccionistas. Obviamente y si has accedido a esta Web, es probable que tu máxima preocupación no sea la informática; sin embargo, sí puede que lo sea el dominio del inglés, jeje a que te he pillao. Pues bien, por mucho que te cueste, no hay más remedio que aprender (o repasar) el inglés puesto que los países anglosajones albergan a una gran cantidad de aficionados dispuestos a que les hables en su idioma para llegar a entenderos, aparte de que es la lengua universal en Internet y es a veces la única forma de llegar a entenderse con un indio, un chino, un japonés, un húngaro, etc. Un ejemplo muy bueno es el amplio colectivo de coleccionistas holandeses, muy receptivos y con los que he hecho algunos de mis mejores cambios, incluso cuando era bastante más novato. No hace falta que domines el idioma, simplemente basta con que controles las 4 estructuras sintácticas básicas; el vocabulario lo puedes consultar en un buen diccionario (te recomiendo el Oxford), aunque cuando hayas cerrado 3 intercambios en inglés, ya conocerás lo fundamental para que se te entienda. Existen buenos traductores on-line en Internet (http://translation2.paralink.com o http://www.traducegratis.com son los que más me gustan a mí) pero no son fiables en lo que respecta a la construcción de frases; suelen ser más bien traductores mecánicos de una palabra tras otra.

Una vez que se cumplan más o menos esos dos primeros requisitos, todo es mucho más fácil. Ten presente que hay miles de personas que tienen tu misma afición desperdigadas por todo el mundo. Piensa que todos ellos fueron principiantes alguna vez, y por último, se consciente de que el mundo es muy grande, y por tanto, siempre habrá alguien que pueda estar interesado en conocerte y en querer que le mandes tus conchas repetidas. Como ves, es un planteamiento muy optimista.

Aunque existen muchas formas de contacto con otros aficionados y aficionadas, las más efectivas y las que pueden tener un alcance mayor (me refiero a las que te pueden permitir conocer más gente en el menor tiempo posible) son las Sociedades Malacológicas, y las páginas de intercambio:

Las Sociedades Malacológicas son, como su nombre indica, asociaciones de malacólogos, comandadas habitualmente por algunos de los mayores expertos regionales o nacionales y que aglutinan a un montón de aficionados como tú y como yo. El interés de suscribirse a una de estas Sociedades es variado:

1- Suministran información escrita a través de boletines y publicaciones científicas que te permiten incrementar tu base de datos bibliográficos. A la derecha tienes un ejemplo de una de las publicaciones periódicas que ofrece la Sociedad Española de Malacología (S.E.M.) a sus socios.

 

2- En sus boletines periódicos se publican listados de los aficionados de la Sociedad junto a sus datos personales, correo electrónico, preferencias (tipo de conchas que te gustan más, familias que coleccionas, si quieres cambiar conchas y/o bibliografía, si te interesa comprar conchas...); se trata pues sin duda de una excelente vía de acceso a una información privilegiada, nada más y nada menos que un censo de malacólogos con sus preferencias dispuestos a intercambiar. No es de extrañar que muchos malacólogos como es mi caso, realizaramos nuestros primeros intercambios después de animarnos a contactar con alguna de las personas relacionadas en esos censos. A la iaquierda puedes ver la portada del boletín periódico o Noticiario de la S.E.M.

3- Organizan eventos tales como Congresos que pueden servir para darse a conocer al colectivo de aficionados y entablar relaciones personales.

Si deseas saber más sobre Sociedades Malacológicas Internacionales, Nacionales (entre ellas la Española), o regionales, visita la sección de enlaces.

Ojalá existiera un único foro global o una única página Web que aglutinara a todos los malacólogos interesados en intercambiar en la red. Por el momento hay que contentarse con un puñado de páginas dispersas (muchas en inglés, lo siento) en las que puedes darte de alta rellenando sencillos formularios. Es un poco entretenido el tener que rellenar varias veces un mismo modelo de formulario, pero es lo que hay. Eso sí, si tienes algún problema o tus datos tardan en publicarse, te recomiendo que contactes con el Webmaster (autor/es de la página; su e-mail está siempre en la página en cuestión) y le pidas de forma personal que te gestionen el alta más rápidamente.

Si deseas conocer cuáles son esas páginas deberás otra vez (y perdona que sea tan pesado) dirigirte a la sección de enlaces.

El intercambio es una fuente muy interesante para ampliar la colección, la más importante desde un punto de vista cuantitativo, y la más rentable desde un punto de vista económico, ya que todos los aficionados tienen facilidad para hacerse con gran cantidad de ejemplares de su región que pueden estar dispuestos a intercambiar con los de la nuestra. En este sentido te recomendaría que nunca despreciases la posibilidad de guardar ninguna concha por común que te parezca ya que lo que para tí puede ser un caracol vulgar, para un aficionado del otro extremo del planeta puede no serlo.

Los intercambios pueden realizarse a "gusto del consumidor". Realmente no existe nada escrito al respecto, es decir, cada cuál es libre de ejecutar un intercambio como le venga en gana, siempre y cuando, obviamente, exista consenso entre las dos partes implicadas. No obstante, puedo permitirme la licencia de darte algunas directrices generales acerca de la ética del intercambio, en base a la experiencia adquirida durante estos últimos años. Digamos que sería una especie de "código de conducta del intercambiador de conchas":

Ten preparada y actualizada una lista de intercambio para posibles contactos con otros aficionados. La información de esa lista deberá ser lo más completa posible (véase el apartado EL ETIQUETADO un poco más abajo en esta misma página)

Si tú eres el que tiene la iniciativa de contactar con otro aficionado, tú serás el primero en enviar material, a menos que exista un consenso para hacerlo de otra manera

Nunca envíes un material que no se te haya solicitado con anterioridad, o al menos, si vas a incluir alguna especie/s que no se habían mencionado en el acuerdo de intercambio, hazlo saber antes de efectuar el envío

Advierte al otro aficionado sobre la calidad de las conchas que vas a enviar, si alguna está especialmente deteriorada, y el número de ejemplares de cada especie (esto último no es siempre necesario, dependerá de si el otro aficionado lo pregunta). Aquí podrás encontrar las categorías al uso para determinar la calidad de las conchas (si bien yo siempre he pensado que este tema es muy subjetivo y realmente al final cada cuál puede terminar valorándo la calidad a su manera):

Gem (G)- Un ejemplar perfecto, completamente adulto, de coloración normal, sin roturas ni defectos visibles. Los Gasterópodos deben formar una espiral perfecta, tener intactas las primeras espiras y no tener espinas rotas ni muescas en el labio exterior. Los bivalvos deben tener ambas valvas. El ejemplar no debe tener exceso de aceite o parafina (caso de llevar) y debe estar perfectamente limpio por dentro y por fuera.

Fine (F) - Un ejemplar adulto, con algún pequeño defecto o alguna ligera marca de crecimiento. Por ejemplo, un cono o una voluta pueden tener una pequeña muesca en el labio, o alguna rugosidad; un Murex o un Spondylus pueden tener alguna pequeña espina rota. No se admiten reparaciones. La concha debe tener el color y brillo originales y estar bien limpia por dentro y por fuera. Dentro de esta categoría se pueden hacer subcategorías según la magnitud del defecto (F para defectos más notables, pasando por F+, F++ para defectos leves y muy leves, respectivamente, y llegando a F+++ para conchas que rozan la condición "Gem"; es decir, cuantos más signos + haya más cerca de la condición "Gem" estará la concha).

Good - Un ejemplar razonablemente aceptable, con algunos defectos (marcas de crecimiento, espinas rotas, alguna espira inicial perdida, muescas en el labio). El ejemplar puede ser subadulto, pero debe mostrar todas las características de la especie. Bien limpio por dentro y lo suficiente por fuera.

Poor (o Beach) - Ejemplar más o menos desgastado, con defectos obvios (espinas rotas, espiras perdidas, etc...) debidos a la exposición a la intemperie (encontrados en la playa) o a defectos de manipulación. De escaso valor, salvo que la especie sea muy rara.

Otras indicaciones interesantes que suelen encontrarse son:

Juv - Ejemplar juvenil o inmaduro. Puede tratarse como "Gem" en el caso de aquellas especies que difieren mucho en su estado adulto, como Cypraea o Strombus .

W/O - Con opérculo, se refiere a Gasterópodos, claro. Si el ejemplar es de calidad "Gem", el opérculo debe ser el original del individuo.

Freak - Ejemplar monstruoso o deforme, ya sea por defectos de crecimiento, coloración o hasta por el lugar de recolección. Algunos de estos ejemplares alcanzan precios realmente elevados, ya que son mucho más escasos que el tipo normal de la especie.

Has de saber que muchas veces los intercambios no se realizan especie por especie, sino que debido a que no "vale" lo mismo una concha de 20cm recogida a 500m de profundidad y en perfecto estado que una concha de 2cm recogida a escasos cms de profundidad y con algún desperfecto, es necesario establecer un valor económico a tus conchas (para ello existen páginas Webs de referencia y establecimientos especializados en los que consultar precios tipo de muchas especies de moluscos, si bien nadie mejor que uno mismo para saber lo que valen las conchas que ha buscado). Por tanto, nunca pretendas conseguir conchas raras a cambio de conchas comunes. Es muy frecuente ver en los listados de otros aficionados la advertencia de "no se admite el cambio de una concha de 100€ por 50 conchas de 2€".

El primer intercambio con otro aficionado siempre es el más complicado por la desconfianza natural de la relación entre dos personas que no se conocen. Por ello, es conveniente que hagas notar tu buena fé remitiendo una foto por e-mail del material que enviarás en el paquete, e incluso puede ser bueno enviar por e-mail una fotocopia escaneada del recibo del resguardo del certificado postal cuando haya salido el paquete para su destino. Desgraciadamente hay muchos timadores y estafadores sueltos (yo tengo de hecho una lista que circula entre mis contactos con nombres de supuestos aficionados timadores; si estás interesado, te la envío a vuelta de e-mail; comprenderás que lo delicado de esta información me impida divulgarla públicamente en esta Web).

Respeta en todo momento el código ético del malacólogo que encontrarás en esta página Web.

En cuanto a los candidatos para intercambio, como te dije anteriormente, en cualquier revista especializada o en la misma red pueden encontrarse una gran cantidad de ellos (echa un vistazo en mi sección de enlaces).

Los coleccionistas solemos iniciarnos sin plantearnos muy en serio el tema del intercambio, de hecho, muchos lo descubrimos por accidente y no por iniciativa propia. Lo que sí creo que es común es que una vez que te pica el gusanillo del intercambio, comienzas a no buscar ese par de especímenes que necesitas para tu colección, sino que insistes hasta encontrar un tercero o un cuarto que poder emplear en posibles intercambios. En cuanto a como almacenar esos ejemplares, te remito a la sección final de esta página (LA EXHIBICIÓN Y LA CONSERVACIÓN), dónde se hablará acerca del tipo de muebles y recipientes más convenientes para almacenar las conchas. No obstante te debo aclarar que no conviene darle el mismo tratamiento a tu stock de "repetidas" que a tu colección propiamente dicha, porque las especies "repetidas" que usarás para intercambio se manipulan mucho más y han de estar mucho más accesibles. En este sentido, una buena manera de empezar a guardar tus "repetidas" es en cajas de plástico fácilmente adquiribles en las tiendas de "todo a 100" o en los almacenes de Eurochina. Te muestro a continuación algunas de las que yo utilizaba hasta que pude ahorrar para unos muebles con cajones.

Ahora me he hecho de un mueble con cajones mucho más estético como puedes ver en las fotos inferiores, pero sobre todo, mucho más operativo que todas esas cajas sueltas. Eso sí, hay que ahorrar bastante y no resulta fácil encontrar fabricantes en España, al menos en la zona dónde yo vivo. Más adelante te ofrezco información sobre cómo adquirir productos como el de la fotografía.

Pincha sobre las fotos para ampliarlas
 

No quisiera finalizar este apartado sin dar unos consejos básicos para elaborar un paquete con conchas para intercambio.

Lo primero es buscar un envase de tamaño apropiado para la cantidad de material que se va a enviar. El material del envase debe ser resistente y ligero a la vez (cartón, plástico y poliestireno expandido o porexpan son los más usados; no necesariamente han de ser envases comprados sino que cualquier recipiente doméstico puede valer). Resistente porque nunca se sabe el trato que durante el transporte se le dará; has de pensar que cuanto más lejos vaya ese paquete, mejor deberás asegurarte de que el material de su interior no sufra ningún percance, y para éso la resistencia del envase es fundamental. Y ligero porque las tarifas postales, que dependen del peso del paquete, son caras, especialmente para envíos transcontinentales. Poe eso, te recomiendo que tengas a mano un pequeño peso que te permita calcular el gramaje de los paquetes que prepares. No necesariamente ha de ser de precisión, un simple peso de cocina suele dar buenos resultados. A veces, una diferencia de pocos gramos puede hacer que se duplique el precio del envío (por ejemplo, un paquete de 995gr con destino EE.UU. puede costarte si lo mandas desde una oficina española de correos 20.99€, pero esa cifra ascenderá a 33,24€ si su peso es de 1005gr. Esto es porque nuestro servicio de correos cobra una tarifa determinada para pesos comprendidos entre 350 y 1000gr, mientras que cobra otra tarifa mucho mayor para pesos comprendidos entre 1001 y 2000gr. Si estás interesado en calcular la tarifa de precios para envíos postales a través del servicio de la empresa española Correos, dirígite al siguiente Enlace: Calculador de tarifas postales

Puedes solicitar en tu oficina más cercana las tarifas más recientes. Todo está bien explicado, el tipo de servicios y el coste de los mismos.

Existen en España otras agencias de transportes para poder enviar tus paquetes, pero suelen ofrecer tarifas aún superiores a la anterior. Además, el servicio de tales empresas es muy limitado, y solo existen enlaces postales con determinados países. Incluso se da el caso de empresas de este tipo que permiten envíos desde otros países a España pero no a viceversa. En fín que hay que aguantarse con Correos, que se le va a hacer. De todas formas, yo he advertido una cierta mejoría en los envíos realizados con Correos desde hace unos años. Ahora parece que todo es mucho más rápido. Para que te hagas una idea: hace 10 años, un paquete de Jaén a Málaga solía tardar hasta incluso 10 días. Ahora se tarda 1 o 2 días a lo sumo.

El segundo aspecto, y quizás el más importante es el embalaje de las conchas. Existen muchas "recetas" para el embalaje, de hecho cada persona prácticamente confecciona sus paquetes con un estilo propio. Yo puedo darte unos consejos básicos que a mí me han ido bien. Las conchas deben ir bien protegidas de posibles golpes con el envase o de roces entre ellas, lo cuál depende mucho del tamaño de la concha. Para conchas pequeñas, deberán introducirse en tubitos o cápsulas pequeñas; para conchas medianas y grandes es buena práctica el envolverlas una por una con papel de cocina (empleando cinta adhesiva para fijar bien la envoltura) introduciendo los ejemplares de una misma especie en una bolsita multigrip individual. A veces puede optarse por introducir las conchas en pequeñas cajitas o botecitos entre algodones, siempre los ejemplares de una misma especie en el mismo recipiente. Cuando hemos garantizado que cada concha estará bien protegida, se procede a introducir todas las conchas en el envase seleccionado, y se rellenan los huecos del envase con algún tipo de material de embalaje como puede ser virutas de corcho o porexpan, recortes de papel, plástico de burbujas, algodón, etc. Se trata de que las conchas que viajarán en el interior del paquete estén firmemente sujetas en su interior, de manera que no existan huecos que permitan que las conchas se muevan y choquen entre sí y contra el envase durante su viaje. Finalmente conviene envolver el envase con papel continuo (con ayuda de cinta de embalaje) dónde se escribirán la dirección del envío y la tuya como remitente (no olvides esta última por si hubiera algún problema con el paquete y hubiera de retornar a tu domicilio).

No olvides adjuntar a cada especie una ficha detallada de los datos de recogida. Otra opción es mandar los datos de las especies intercambiadas a través de e-mail. Las hojas de cálculo de Excel son un formato idóneo para este propósito.

La compra de ejemplares resulta ser muchas veces la única manera de conseguir ejemplares exóticos y es desde luego la más cómoda para aquellos que yo llamo (con cariño por supuesto) "coleccionistas de gabinete". Es otra forma de coleccionar pero, desde mi punto de vista, la menos relacionada con el propósito primordial que debe perseguir el realizar una colección: el respeto por la naturaleza. Ya se sabe, cuando una actividad está capìtalizada por el tema monetario, pierde su esencia más elemental. No obstante, mi más sincero respeto hacia los "coleccionistas de gabinete". La gama de precios de conchas es enorme, desde céntimos (aunque ya es difícil encontrar especies incluso muy vulgares por menos de un euro) hasta cientos y, las menos, miles de euros. Pequeñas variaciones en el tamaño y la calidad de los ejemplares originan grandes diferencias de precio (estamos hablando a veces de diferencias de decenas de euros por pequeñísimos defectos que a veces solo son perceptibles por el ojo experto bajo lupa) por lo que, salvo que se quiera una colección despampanante, se puede uno ahorrar bastante dinero. Por otra parte, como en cualquier otra actividad comercial, los precios varían de un vendedor a otro por lo que te recomiendo encarecidamente que compares entre varios sitios antes de comprar. Una práctica cada vez más frecuente ahora es la compra en subastas "on-line". Yo te muestro algunas de estas páginas en mi sección de enlaces; realmente suelen ser portales de venta muy elaborados y que enganchan visualmente por la calidad de las fotos.

Salvo algunas excepciones como por ejemplo Senegal, Gabón, Cavo Verde, Sudáfrica, Mozambique, Kenya, Zanzíbar, Somalia, Sri Lanka, Islas Maldivas, Panamá, Brásil y otros países sudamericanos que presentan un mercado, aunque reducido, de especies locales, las conchas filipinas son las que tienen la mayor cuota de mercado, de hecho en casi todo el mundo cualquier tienda de recuerdos vende casi exclusivamente conchas de este país. Por otro lado algunos paraísos de conchas tienen prohibida la captura, venta y exportación; es el caso de Seychelles, Islas Mauricio, Australia, Isla Galápagos, o Cuba dónde por desgracia para los coleccionistas, se encuentran algunas de las especies terrestres más bonitas del mundo (caso de las Polymitas de los que se dice que no hay 2 iguales; véanse fotos a la izquierda) y cuyo mercado mundial es extremadamente reducido. Esta limitación de tráfico de especies (con la que estoy de acuerdo sin contemplaciones) provoca que las conchas de estas zonas del globo alcancen precios inasequibles para el común de los mortales. Todo ello hace que lo realmente interesante sea el intercambio con otros coleccionistas, ya que será más barato y permitirá ampliar nuestras perspectivas más allá de las conchas filipinas que acaparan el 90% del mercado.

Existen buenas páginas, excelentes diría yo (de hecho ojalá mi página evolucionara en el tiempo hasta llegar a ser tan completa como esas) dónde se ofrece una gran cantidad de información acerca de esta actividad. Creo que sería injusto conmigo mismo si copiara esta información y te la ofreciera como mía propia. Por eso lo mejor es que te redirija a través de los enlaces siguientes a esas páginas:

Limpieza de las conchas por Alfonso Pina

Limpieza de las conchas por Victoriano Meneses

Siempre que se recoge una concha es imprescindible anotar toda la información que sea posible porque ésa es la única forma de dotar a tu colección de un rigor científico que aunque te cueste reconocer, siempre es necesario. Simplemente piensa que dentro de 10 o 15 años es casi seguro que ya no recuerdes dónde ni cuando recogiste esa concha, y ya no digamos a qué profundidad o sobre qué tipo de material. Entre la información que debe considerarse necesaria (el resto es interesante pero quizás no indispensable) está el lugar dónde se recogió, detallándolo al máximo (no solo la ciudad y el país, sino también la playa, la sierra o el río/arroyo), el hábitat (tipo de sustrato, profundidad, especies con las que cohabitaba, tipo de vegetación, y cualquier otro dato relevante), la fecha de recogida y la persona que la recolectó.

La toma de estos datos tiene 3 misiones claras como son: i) tener tu colección ordenada, ii) poder facilitar a otros coleccionistas esta información en eventuales intercambios (de hecho, muchos coleccionistas exigen como condición sin-equanum para cerrar un intercambio el que se le facilite una descripción detallada de los datos de la especie), y iii) poder aportar en caso de que sea necesario citas antigüas de la presencia de una especie en una determinada zona; en este último caso, supón que una especie que tú recolectaste hace 10 años llega a extinguirse local o totalmente por el motivo que sea; la información que tú puedas facilitar acerca de la posición geográfica y hábitat precisos que esa especie tenía hace 10 años puede tener un valor científico incalculable.

Es conveniente pues que tanto los ejemplares que guardes en tu colección como los que reserves como duplicados para futuros intercambios posean una etiqueta en la que se recojan todos estos datos. Si quieres, aquí te muestro un ejemplo de cómo confeccionarlaEl tamaño de cada ficha está pensado para las bolsas de cierre hermético (zip) de un tamaño mínimo de 8cm de alto x 6cm de ancho frecuentemente usadas para guardar las conchas.

 

Aquí puedes ver cómo queda la etiqueta dentro de su bolsita con un par de especies de ejemplo. Pincha en las fotografías para ampliar la imagen.

 

Aparte de ésto, también es aconsejable tener una base de datos con toda la información de tus conchas. Puedes optar por el archivo tradicional de fichas de cartulina (una ficha por cada especie, aunque a veces puedes tener varias fichas de una especie si tienes diversos morfotipos procedentes de lugares distintos).

O si lo prefieres, puedes crear una base de datos informatizada. Para este fín existen softwares diseñados precisamente para coleccionistas. Tienes el "My Collection Explorer" y el "Handy Backup 4.1". Yo tengo los ejecutables de la demo (90 días de uso); si los quieres puedo pasártelos sin problemas.

Lo primero y principal es tener claro cuál es el propósito de nuestra colección, si la queremos para deleitar la vista, no solo la nuestra sino la de cualquier colega, familiar o amigo que venga a visitarnos, o si queremos dotarla de un caríz más científico (o profesional podría decirse) porque exista la posibilidad de que la utilicemos para organizar exposiciones y/o con fines pedagógicos.

En este segundo caso, los moluscos, como segundo filum animal más biodiverso después de los artrópodos, se convierten en una herramienta pedagógica extraordinaria para infundir en la gente y especialmente en los niños el respeto por la naturaleza y el medio ambiente, pero ¿por qué? - te preguntarás -. Normalmente los europeos occidentales tenemos una visión muy parcial de la maravillosa diversidad de los moluscos y tendemos a pensar que todos los moluscos del mundo poseen las formas sencillas y los colores austeros de nuestros moluscos. Sin embargo, tras una primera toma de contacto con algunas de las especies exóticas de moluscos marinos o terrestres que rompen estas normas de ornamentación, tamaño y colores (rojos, verdes, amarillos, etc), la mayoría de los inexpertos cambian su punto de vista de los moluscos y comienzan a valorarlos de otra manera, comienzan a percibirlos como organismos más importantes, más dignos de conservar y de respetar de lo que hasta ahora habían considerado. Ahí está la verdadera importancia de una colección de conchas (desde mi humilde punto de vista), la posibilidad de utilizarla para acercar la naturaleza y los peligros que la amenazan al ciudadano y contribuir con ello a que se respete un poquito más al planeta, que falta hace.

Podemos ir por partes. Antes de plantearnos qué tipo de muebles o expositores vamos a utilizar, necesitamos decidir en qué tipo de recipiente vamos a guardar cada especie. Se puede optar por muchos tipos de recipientes:

Para guardar individualmente cada concha resultan muy útiles las bolsitas multigrip de las que se habló con antelación (además son ideales para acoplar etiquetas identificativas como las ya tratadas). Aquí te muestro una imagen (que puedes ampliar si pinchas sobre ella) de la variedad de bolsitas con cierre hermético que puedes encontrar en el mercado con sus dimensiones. Éstas que te muestro son las bolsitas más pequeñas que se suministran como material científico o de oficina; existen formatos más grandes y de muy buena calidad que se venden como bolsas para conservar y congelar alimentos en las famosas tiendas de "todo a 100". Una buena dirección donde podrás encontrar las bolsitas de la fotografía y otras mayores a unos de los mejores precios de mercado es la siguiente: Bolsitas multigrip de cierre hermético

Hay quién prefiere cajitas transparentes de metacrilato. Están bien, son estéticas pero bastante más caras, sobre todo si tienes muchas conchas y quieres, como es normal, introducir una concha (o una especie a lo sumo) en cada cajita. Si te parece, te indico una dirección que mi colega Miguel Carrillo de Madrid me ha pasado sobre una empresa que fabrica diversos productos en plástico: http://www.resopal.es; en esta página encontrarás en formato PDF diversos formatos de este tipo de cajitas; puedes contactar con ellos para pedir precios a un teléfono que encontrarás a pie de cada página PDF. Pero si quieres cajitas a menor precio siempre puedes recurrir a cajitas de cartón; no es fácil encontrar quién las distribuya en España, por lo menos a mi no me ha sido fácil encontrar esta información para dártela; puedes contactar con Natura Kucera (e-mail: Kucera@mailpersonal.com); se trata de un establecimiento de Barcelona que suministra conchas y diversos tipos de sistemas de archivo para éstas.

Si lo que quieres es guardar tus conchas en recipientes con diversos compartimentos, no una solo concha por recipiente como era el caso de las cajitas anteriores, una buena alternativa la constituyen las cajas de plástico que te dije más arriba, que se utilizan para guardar tornillería y otras piezas pequeñas, de venta habitual en ferreterías. Son fáciles de conseguir, las hay con cajones de todos los tamaños. Su único inconveniente es la facilidad con que se abren los cajones si no se tiene cuidado.

En el mercado existen diversas marcas de fabricantes de módulos de plástico inyectado que poseen diferentes juegos de bandejas y que pueden apilarse a gusto del consumidor. Incluso hay marcas que diseñan muebles que integran tales cajones en una estructura metálica creando un diseño bastante atractivo; no llegan a ser muebles tan decorativos como los de madera que te puede hacer un carpintero a medida pero pueden dar el pego. A mí personalmente me gusta la marca CLEN, y algo menos la ORGANITEC. Como en Internet no se detalla con claridad todas las posibilidades que ofrecen estas líneas de productos, os puedo remitir si me lo pedís unos catálogos en PDF dónde encontraréis toda la información de medidas y combinaciones de módulos que necesitais para confeccionaros un "supermueble" clasificador a vuestra medida. Quizás lo más interesante de estas marcas es que ofrecen compartimentos o cubetas para sus cajones, y además se trata de compartimentos de diversos tamaños, para diversos tamaños de conchas. Ideal ¿no?

Pero todo ésto suele resultar caro. Yo hasta que pude ahorrar para hacerme de un diseño de este tipo, tuve mi colección en cajitas de cartón. Normalmente una caja contenía una familia, con sus especies en bolsitas multigrip individuales. Si la familia era muy numerosa, se requerían 2 cajitas. Sin embargo, las familias poco representadas en la colección se agrupaban varias en una misma caja. Cada caja se etiquetaba con el nombre de esa familia y con una fotografía de una especie representativa de la misma. El mueble en sí era un grupo de estanterías de esas que se compran desmontadas y uno mismo monta.

Bueno, supongo que comprenderás que este tipo de expositores no es el ideal, si bien son baratos y fáciles de encontrar, tienen los inconvenientes de ser poco estéticos y poco prácticos. Por eso, te aconsejo que hagas algún que otro sacrificio y te hagas de algunos muebles cajoneros más específicos para coleccionistas. Los cajones deberán deslizarse bien y tener la altura adecuada al tipo de conchas que pensamos guardar en ellos. Dentro de cada cajón deberían agruparse por familias u otros grupos taxonómicos, y lo ideal es que cada especimen o grupo de ellos dispongan de una cajita, recipiente o bolsita independiente que evite su movimiento, protegiéndolos de los golpes y evitando que se mezclen y confundan. Si esos cajones están compartimentalizados ya sería la repanocha.

En las siguientes fotos puedes ver los muebles que contienen mi colección (marca CLEN); no se si son los mejores pero a mí me van muy bien.

Colección de Especies Marinas
Colección de Especies Continentales
Pincha sobre las fotos para ampliarlas
 

En cuanto a la conservación de nuestra colección, tras su aparente fortaleza, son diversas las amenazas que pueden afectar a las conchas; por increible que parezca, lo que en principio parece un material incorruptible y duradero, puede sufrir diversos problemas; veámoslos:

1- El polvo. La solución es fácil, limpiar las conchas con un trapo seco (recomendable un trapo de fibras suave, de algodón; el típico trapo de limpiar el polvo que suele ser un retal de una ropa vieja es ideal para este propósito). El problema se incrementa con conchas de estructura compleja no lisa, para las que se puede usar de vez en cuando un lavado con agua y jabón. Si sigues mi consejo de emplear bolsitas de cierre hermético para guardar tus conchas, otra ventaja adicional que encontrarás es evitarte este problema del polvo.

2- La pérdida de brillo. A veces se produce por el paso del tiempo, y otras, es en el mismo momento de la recogida cuando ya se aprecia, normalmente porque la concha ha estado expuesta a la luz solar durante un periodo prolongado de tiempo. Una forma de recuperar los colores apagados de una concha es mediante la impregnación con parafina líquida, o más barato, con vaselina (se vende en tubos en farmacias), seguido del secado del excedente con un papel de cocina o un pañuelo de papel. El resultado suele ser sorprendente, y no afecta a la perdurabilidad de la concha.

3- El deterioro químico. El carbonato cálcico que compone las conchas es muy sensible a los ácidos, con los que reacciona químicamente. El dióxido de carbono de la atmósfera, que en condiciones de alta humedad y temperatura reacciona con el vapor de agua para formar ácido carbónico representa una amenaza para las conchas. Esto quiere decir que debemos evitar depositar nuestras conchas en lugares cálidos y húmedos. Otros materiales que hemos de evitar poner en contacto con nuestras conchas porque pueden inducir diversos tipos de reacciones químicas adversas serían la madera de roble, el barníz, las pinturas sintéticas y el hierro.

4- La enfermedad de Byne. Es producida por los desechos de la actividad biológica de algunos microorganismos, principalmente bacterias. Se da especialmente en países cálidos y muy húmedos y es capaz de arruinar completamente una colección. Se manifiesta a través de la adquisición de un color y una consistencia como de tiza en conchas de superficies brillantes. Además, la concha exhala un ligero olor a vinagre.

Quizás, bueno quizás no, casi seguro que yo no soy el más aconsejado para darte lecciones sobre fotografía pues hace apenas dos años que comencé a hacer mis primeros pinitos en éso que se llama fotografía digital. No obstante, me veo llegado este punto un poco obligado a darte una serie de modestos consejos sobre como poder hacer las fotos de tus conchas, bien porque deseas colgarlas en Internet o simplemente porque quieras disponer de una base de datos fotográfica, éso es lo de menos.

Lo primero de todo obviamente es adquirir una cámara fotográfica digital. En el mercado hay decenas de marcas y cientos de modelos. ¿Cuál es el mejor?, pues depende de tu bolsillo. En general lo de los megapixeles está bien como reclamo publicitario pero debes tener en cuenta que si pretendes amortizar tu cámara a base de fotografiar tus conchas te da lo mismo el número de megapíxeles que alcance porque la mayoría de las fotos (salvo que sean conchas enormes) pueden hacerse entre 0.3 y 3 megapíxeles, y no se hacen cámaras con menor resolución, así que sin problemas por ese tema. Ahora bien, lo que sí debes de preguntar en el establecimiento que te suministre la máquina es: 1) que la cámara tenga sistema "MACRO" y un buen Zoom digital, es decir, que las lentes admitan fotografías a corta distancia; suele ser un botoncito que se activa al efecto de fotografiar objetos de pequeñas dimensiones, y 2) que el sistema de lentes con el que esté equipada sea de la mayor calidad posible; de hecho es ese sistema el que determina normalmente el precio de la cámara y su calidad. Nada de megapíxeles ni leches, la óptica es lo que debe condicionar tu elección. De eso sé poco, así que solo puedo decirte que delegues en un profesional de la fotografía, si es amigo tuyo pues mucho mejor. Por si te interesa, mi cámara es el modelo 935 de hp; en esta Web verás muchas fotografías y podrás juzgar si es buena cámara. En realidad la principal ventaja de esta cámara o de cualquiera de esta marca es que te suministra un software extraordinario para la edición de las imágenes fotográficas; además, es una marca desarrollada en torno a la manipulación informática de fotografías, por lo que ofrece en este sentido muchas mejores prestaciones que otras marcas.

Para fotografiar tus conchas deberás colocarlas sobre un fondo monocromático; la mayoría de aficionados suelen usar fondos negros (mejor una cartulina o un papel, porque las superficies entrelazadas tipo tela luego salen en la fotografía cuando se enfoca con el macro), aunque a mí personalmente me gusta más el blanco, ¿por qué?, pues porque una concha blanca se aprecia bien sobre un fondo blanco, pero una concha con tonos o manchas negras puede desvanecerse en un fondo negro. Si es posible, ilumina la habitación donde realices las fotos con luz blanca y evita las sombras. Por supuesto, siempre que fotografíes conchas pequeñas, digamos que de menos de 1 cm de envergadura, conviene que acoples la cámara a un trípode. En general el trípode es recomendable para todo tipo de conchas, pero sobre todo para las más pequeñas; es casi imposible fotografiarlas a pulso sin que se desenfoquen. Por cierto, hay trípodes de sobremesa pequeñitos y muy baratitos, no hace falta un trípode muy grande; con que tenga 20-30 cm de altura sobra.

También te aconsejo que adquieras un adaptador de corriente para tu cámara; de esa manera la podrás tener conectada a la luz de tu vivienda sin necesidad de recargar las dichosas pilas que tan poco duran (por lo menos las mías). Así se pueden hacer sesiones maratonianas de fotografía sin perder tiempo alguno. Los adaptadores se venden en cualquier tienda de fotos y son baratos.

Respecto a como sujetar las conchas para fotografiarlas, buena pregunta, pues aquí cada maestrillo tiene su librillo. Las conchas que no sean planas o que no se puedan colocar apoyadas sobre alguna arista, espina, protuberancia, etc, pueden adherirse a la superficie que utilices con una pequeña cantidad de plastilina o un poquito de algodón. Procura que lo que coloques como apoyo o sujección de la concha no salga en la foto; hay formas de quitar ese fondo que no te interesa con los programas informáticos de edición de imagen pero si te evitas ese trabajo mejor.

Pues bien, ya tienes tu album de fotografías y te encuentras con un problema, y es que quieres darle un formato homogéneo a las fotos. Habitualmente, aunque creas que todas las fotos las has hecho igual, es casi imposible que haya dos que tengan el mismo tamaño y sobre todo, el mismo juego de tonos. Según el ángulo de la fotografía, la posición de tu cuerpo o del trípode, las sombras, etc etc, cada foto tendrá un juego de tonos de fondo y un brillo distinto, y eso hay que solucionarlo. Para ello, existen programas de edición de fotografía para todos los gustos. Yo utilizo el Corel Photo Paint, incluido dentro del paquete Corel, concretamente la versión 8.0. No es la más moderna pero a mí me gusta. Sobre cómo usar este programa, pues mediante la siempre socorrida técnica del "ensayo-error". Solo comentarte que para conseguir con este programa homogeneizar tus imágenes, existen una serie de herramientas, entre las cuáles las más básicas que puedo sugerirte son:

a) Tamaño de imagen: te permite definir un tamaño (en píxeles o en milímetros) para una imagen.

b) Máscara y varita mágica: te permite seleccionar un fondo de un determinado color y cambiarlo por otro (usando la herramienta de relleno).

c) Ajuste de brillo: te permite darle a tus fotos unos valores de brillo, contraste o intensidad a tu gusto, los mismos para todas tus fotos si así lo deseas.

Te digo lo de siempre, si te embarcas en aprender a manejar este u otro programa y necesitas mi ayuda, me escribes un mail y si puedo, te echo una mano. La verdad es que es mucho más fácil de lo que parece.